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Mi libro recuperado:
LO QUE QUEDA DEL DIA
de Kazuo Ishiguro
por José Luís Caballero

 Al terminar de leer "Lo que queda del día" uno tiene la impresión de haber leído una gran novela, una magnífica obra salida de una mente privilegiada. Si tuviera que compararla con algo, me recuerda a "Inglaterra me ha hecho así" de Aldous Huxley, pero ahí se acaban las referencias porque Kazuo Ishiguro hace una disección tan precisa y tan magnifico del mayordomo Stevens que casi corta el aliento. El estereotipo del mayordomo inglés, conocido desde antiguo, nunca me había sugerido lo que le sugiere a Ishiguro, que estamos tratando con una persona profundamente mutilada, con alguien que hace de una simple profesión una especie de sacerdocio reprimiendo todo lo que tenemos de humano. Stevens se convierte en un ignorante integral, un ser anodino, seco y reprimido que deja de ser persona para convertirse en una triste sombra que deja pasar la vida por su lado, con sus posibilidades y sus desgracias, sin que lleguen a romper su cáscara. Stevens, el protagonista, identifica la dignidad humana con la que podría tener el iceberg que hundió el Titanic. Uno y otro, mayordomo e iceberg, están ahí para cumplir una función supuestamente superior y eso implica la negación de todo lo que nos convierte en humanos, a saber, reflexión, sentimiento, contradicciones y escala de valores.

Ishiguro, inglés hasta la médula, entiende ese modo de ser que, por suerte, es sólo de una cierta clase y lo contrapone a otros personajes, en la misma órbita, pero capaces de llorar, de equivocarse, de tomar decisiones propias y e sentir impulsos. Reconforta ver seres sencillos cruzándose en su camino, chicas que se enamoran y dejan el trabajo, amas de llaves que huyen buscando la felicidad, obreros del campo que reivindican su derecho a tomar decisiones políticas e incluso nobles traidores que se arrepienten de su estupidez. En resumen un mosaico magnífico del modo de ser humano y eso dicho por alguien que, como yo, sigue en literatura - y en otras cosas - el principio de Trotsky: "En el principio fue la acción...".

José Luis Caballero

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