Ausente es la palabra, aquí y ahora,
como un viaje astral no decidido,
sobre esta ciudad siempre ajena,
tan distante, tan ausente...
Después de tantos años no hay raíces,
todos se han ido, todos toman su camino,
barajan sus opciones, reparten decisiones
en esta partida infinita donde nunca soy la manga.
Sólo quedan estos brazos temblorosos
sujetando un techo indeciso,
sólo quedan estos pasos limitados,
uno más, uno menos, da lo mismo,
estos pasos que a diario desplazan la materia,
generan movimiento, escapan
del abrazo de la sábana,
se lanzan de cabeza a un café hirviendo,
cierran la puerta de casa y, en ese momento,
ausente es el estado que genero.

Paloma Babot

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