LITERATUYA
 escribo porque escribo y porque tú

REVISTA DE LITERATURA

 
 Revista de Literatura » Informes » La morte rouge  

  

> LITERATUYA
>> INFORMES
RELATOS
POEMAS
ESCRITOS...
CLUB de los Cronopios


INFORMES

Desde mi herida
de Daniel Verdú
El calor del dinero
Kick out the jams...

de Guillermo Gill
Feliz Navidad

de Rosa Mora
Los espias de Orwell

Materiales para una expedición
de Pedro Ugarte
Acerca de la fe
Arte poética
Ultimos movimientos
El peso del Universo
Un mundo de mentiras

El Gran Juego
de J.L.Caballero
• ¿Dónde estábais...?
• El mundo real

Nihilismos
de Bardinovi
• Amor
• Ciberespacio
• Trabajo
• Extinción

Fast Note
de Pere López
•  (aclaración)
• Poesía contracultural
• Like a bird

En Letras de Molde
de J.M. García Ferrer
Venecia
El vecino del tercero...
• La flecha verde
• En un mundo que...
• Obediencia debida
• Rascando en eso...
• Cuentos de la luna...

Arcadia también esta noche
de J.M. García Ferrer
•  La morte rouge
•  Las criaturas de...
• ¡Bergman aún vive!
• Enseñanzas útiles
• Como campo de...
• Buster contra la...

de Ignacio Ortolá
Lecturas olvidadas
Acodado en mi tonel...

de Carolina Alfaro
El cielo
El espejo roto

de Emilio Arnaiz
Mi primer amor
Sostiene García
Simplemente 2003

de Victoria Gómez
Preludio de un secreto

de Sister Ray
Esquisse III

de Arturo Montfort
Enrique Vila-Matas
Muerte de Narciso
Idiota e impostor
Como polvo de...
¿Quieres hacer el...
Yesterday
Otoños de buenos...
LEVI testigo de cargo
Mi guardaespaldas...
Un hombre que...
Tu dibujo es pausado...
Future
Cambio de sexo




Arcadia también esta noche
LA MORTE ROUGE
de Juan Manuel García Ferrer

En principio yo diría que es la escena más alejada de lo que predican José Luís Guerín, el propio Érice, los más puristas, de lo que debe ser el cine. Una secuencia infográfica, desfile de carteles cinematográficos, para más oprobio impulsados por una banda sonora elegíaca “in crescendo”. Imperdonable.

Y, sin embargo, uno, que ya debiera estar curado de cosas de éstas, y que no debiera dejarse convencer por semejantes mecanismos, pues confiesa que se emociona con esta escena hasta quedar cercano al llanto. Y que es la primera secuencia que me surge en la memoria al pensar en esa maravilla que es “La morte rouge” (Víctor Érice, 2005).

El secreto de todo este conjunto de cosas extrañas, inconfesables, creo que debe encontrarse, por un lado, en la sinceridad de Víctor Érice y, por otro, en una cierta confluencia de pasiones, aunque éstas últimas, en lo que a mí respecta, cada vez se escondan más, estén más enterradas. Por partes:

En la extraña (a)conversación entre Víctor Érice y Abbas Kiarostami, con Alain Bergala y público interpuestos, que abarrotó el auditorio y aledaños del CCCB a principios de febrero, Víctor Érice acabó de una forma que él mismo quiso que sonara trascendente. Hablando de la huella de una pisada en la playa frente al Kursaal de San Sebastián, que las olas del mar borran hasta hacerlas desaparecer en el cierre de “La morte rouge”, dijo en tono concentrado y solemne: “Esa huella era la mía”, y lo repitió, en tono más bajo, reconcentrándose en sí mismo aún más. Bueno: por si no quedaba más que claro en la película, en todos esos 25 minutos está hablando de él, de ese niño que fue descubriendo el cine, y rescatando unas cuantas imágenes penetrantes, convenientemente dramatizadas, hechas cine imperecedero, de ese mar que es lo único que resta permanente.

Porque imágenes penetrantes, de esas que pueden ser poderosas aún así evocadas, narradas de forma tergiversada y burda, como las que dan pie a todas estas “Arcadia también esta noche”, hay un montón en el mediometraje. Empezando por ese (pobre) aterrador cartero, portador de noticias de muerte, que se avisa patio de luces arriba a través de un incisivo silbato, hasta el piso donde, detrás de un armario, se esconde el niño Érice, no vaya a ser que esta vez le alcancen a él. O como esas imágenes expresionistas, sombras también aterradoras, extraídas magistralmente de “La garra escarlata”, seguramente en conjunto tan solo una anodina película de serie años 40 de Sherlock Holmes, sin nada más especial, a la que su título da ahora un realce inalcanzable. O esas fotografías del viejo Kursaal, con unos fantasmagóricos paseantes delante, que me recuerdan a las personas de esa otra fotografía de principios del siglo XX de un paseo junto al mar en una isla cercana a la de Guadalupe, ajenas a la ola gigante de ese maremoto que poco después iba a hacerlos desaparecer para siempre (“La Soufrière”, W.Herzog, 1976).

“La morte rouge”, que todo cronopio de bien debe correr a ver en el CCCB (hasta mayo 2006) o en donde pueda luego rescatarla, conduce a visiones mágicas que uno guarda muy dentro, como la de ese cine que aparece en “El sur”. Según cómo va bien ser tan desmemoriado y tergiversador de recuerdos, y tenerlo todo guardado como en nebulosa: ¿Era o no era el cine de “El Sur” el que encontramos en aquella ciudad del norte de España que visitamos hará ya más de quince años, aquel cine que aparecía como una visión extraña pero atractiva de los años 60, antiguo hacedor de promesas, escondido pero presente justo a la vuelta de una esquina?


de Juan Manuel García Ferrer
Arcadia también esta noche

Otras Literaturas
autoretrato Carles Verdú
• Conversaciones
  por Ferran Jordà
  y Arturo Montfort
• Retratos
• Ilustraciones de   Cortázar
Libro de artista

Juegos y acertijos
Ambigrama
 Anagramas
 Sam Loyd
 Enigmas, acertijos y rompecabezas clásicos
 Ambigrama: De joc a joc
• Ambigramas
• Enlaces


Novedades
 Novedades editoriales
 Anhelo de vivir
 Textículos bestiales
• Materiales para una expedición
 Lo que queda del día
 El corazón de las tinieblas



Autores
George Steiner
Julio Cortazar
John Le Carré
Vladimir Nabokov
Umberto Eco
Lewis Carroll
Raymond Carver







Cronopios | Informes | Relatos | Poemas | Juegos | Otras Literaturas

diseño de páginas web
 diseño web | posicionamiento en buscadores | promoción web © Literatuya